La vivencia de la violencia sexual en la infancia produce un importante impacto en el NNA, siendo un factor de riesgo para llegar a reproducir los mismos actos con otros menores, o incluso llegar a ser una persona abusadora en su vida adulta.

El que las niñas y niños conozcan los distintos tipos de violencia sexual, así como las formas de protegerse y actuar en caso de una posible agresión, es el medio más idóneo para que estas situaciones no se produzcan durante su infancia.

El Sistema Educativo es un eje fundamental para el desarrollo de este programa de Prevención de la Violencia Sexual Infantil, ya que es la única manera de garantizar que el conjunto del alumnado desarrolle las habilidades y actitudes necesarias.

Por otra parte, este entrenamiento abre las puertas a verbalizar la violencia ya existente y, por lo tanto, posibilita la prestación de la ayuda y el apoyo adecuados.

El contenido del programa Mi cuerpo es un tesoro, se distribuye en tres bloques de trabajo que se dividen en 6 sesiones de una hora de duración cada una.

Mi cuerpo me pertenece:

  • Identificar las partes íntimas y privadas del cuerpo humano.
  • Trabajar herramientas de protección ante personas desconocidas.
  • Reconocer las sensaciones y situaciones que nos agradan o desagradan.
  • Aprender a decir “NO”

Me protejo :

  • Identificar quiénes son los adultos de confianza.
  • Abordar los peligros de internet.
  • Proporcionar modelos de respuestas ante una forma de contacto no apropiada o desagradable.
  • Reforzar las herramientas de protección ante personas conocidas con malas intenciones.

Pido ayuda hasta que me escuchen:

  • Potenciar la capacidad de pedir ayuda a personas adultas de confianza.
  • Evitar el sentimiento de culpabilidad y el silencio en caso de ser víctima de violencia sexual infantil.
  • Insistir en la necesidad de pedir ayuda hasta que alguien le escuche.
  • Conocer las posibles soluciones a sus problemas.