La concejala de Servicios Sociales, Lorena Díaz, entregó una placa a Raquel Olmo, directora del CEIP Reyes Católicos, reconociéndolo como «Centro Protector de la Infancia». Esta reconocimiento se otorga al centro educativo por su compromiso en la implementación del programa «Mi cuerpo es un tesoro», una iniciativa enfocada en la prevención de la violencia sexual infantil.
Es destacable que seis de los nueve centros de educación primaria del municipio se han sumado al programa «Mi cuerpo es un tesoro». Esta iniciativa, desarrollada por la Fundación Márgenes y Vínculos en colaboración con el Ayuntamiento, tiene como objetivo principal proporcionar a los niños y niñas herramientas para identificar y prevenir situaciones de riesgo relacionadas con el abuso sexual. El programa se caracteriza por utilizar una metodología lúdica basada principalmente en dramatizaciones y se desarrolla a lo largo de seis sesiones en cada grupo-clase. Además, incluye charlas informativas para familiares y actividades formativas para el profesorado. Es importante señalar que el enfoque del programa está en la educación afectivo-sexual, no en la educación sexual propiamente dicha, dotando así a los menores de herramientas de autoprotección.
Lorena Díaz, responsable del área de Derechos Sociales, ha enfatizado la importancia de estas iniciativas: «Estamos implementando de manera efectiva las directrices de la LOPIVI para crear un entorno más seguro para nuestros menores». La concejala también ha destacado el papel crucial del profesorado y las familias en el éxito del programa. El profesorado participa en todas las sesiones para aprender y comprender cómo se desarrolla el programa, recibiendo herramientas para manejar situaciones en las que los menores puedan verbalizar experiencias difíciles. Por su parte, la participación de las familias es fundamental para crear un entorno más seguro y protector para los niños y niñas.
Esta iniciativa forma parte del proyecto «Puerto Real por la Infancia y Adolescencia», un programa dedicado a crear un entorno seguro y protector para los niños, niñas y adolescentes. El programa se basa en cuatro pilares fundamentales: sensibilización comunitaria, formación profesional, prevención en educación primaria y prevención en educación secundaria. La implementación de este programa demuestra el compromiso del municipio con la protección de la infancia y la adolescencia, siguiendo las directrices de la LOPIVI (Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia) para crear un entorno más seguro para los menores.